10/4/11

Telaraña dominical

La obra para la rehabilitación de la fachada IMPIDE que vea el sol por cualquiera de mis ventanas sin una tonalidad verde, la de esa especie de mosquitera gigante que aprisiona y agobia a los edificios y distorsiona la imagen de sus habitantes. Esta visión distorsionada del Mí que me habito piensa en la película con la que me acosté anoche, Incendies, el viaje por parte de unos hijos al nacimiento del odio de la madre. Una de esas películas con la que te acuestas y te levantas al día siguiente y que mi luz entelada del sol no me deja olvidar.
Con ella y contigo intento paliar el silencio con el dulce canto de Madredeus y una canción me enternece: Milagre

É grande o silêncio,
aguardo o milagre,
chegas amor finalmente,
ó meu amor, mesmo tarde;

e vou livremente,
contigo a meu lado,
tenho o meu mundo contente,
neste sonhar acordado.

- Onde está a tua voz, quero ouvir a tua voz...
- Onde está a tua voz, queria ouvir a tua voz...

O desejo pretende,
louvar a saudade,
A tua voz anda ausente,
e eu estar contigo é milagre.

La letra de mi domingo es de Juan Gelman, el libro de título precioso es En abierta ocuridad. La palabra que calla lo que dice.

el sufrimiento/¿es derrota o batalla? /
realidad que aplastás/¿sos compañera? /
¿tu mucha perfección te salva de algo? /
¿acaso no te duelo/te juaneo/
te gelmaneo/te cabalgo como
loco de vos/potro tuyo que pasa
desabuenándose la desgraciada? /
¿esa que llora al pie de mis muereras? /
¿acaso no te soy para padrearte? /
¿me vas a disculpar que te hije mucho? /
realidad que sufrís como pariendo/
tu sufridero/¿canta para mí? /
¿contra mí? /¿me mostrás lo que yo sea? /
¿me estás alando/ala de mi furor? /
¿te descriaturás como paloma
que busca un ojo ciego para ver?

El plan, Poseu-me les ulleres, en el Teatro Micalet, donde gracias a los versos de Estellés espero deshacerme de la telaraña, aunque sé que por la Camino, me dejo El Artificio. Una película amiga que se merece la mejor de las suertes.

27/3/11

Colada extra

Tuvo cuidado de levantarse
con el pie derecho, no vaya a ser,
y fue.

En domingo mete sus sucias palabras
a la lavadora, también la chaqueta,
pero la obra de rehabilitación de fachada

OBLIGA
a extenderlas adentro,
la primavera no las ventila.

Lo peor es no saber cuando
las recoge, las plega y las guarda
o las dona, no quiere malgastarlas.

O mejor las tira,
aunque limpias
las tira.

3/3/11

El verbo

En el principio fue el sustantivo. No había verbos. Nadie decía “voy a la casa”. Decía simplemente “casa” y la casa venía a él. Nadie decía “te amo”. Decía simplemente “amor” y uno simplemente amaba. En el principio era mejor.
Isidoro Blastein, Por favor, sea breve, Páginas de espuma

25/2/11

AGHHH!

La indignación que sentimos por estas tierras por el corte de la emisión de TV3 hace mal y se traduce en rabia, a veces no contenida. Hoy, como cada viernes, al leer la Cartelera Turia me encuentro con la siguiente columna de “Conxa Daroca” (¿pseudónimo?), reproducida en su sección Radiotelefaba. No puedo estar más de acuerdo.

¿No nos merecemos TV3?

Busque, compare, y si encuentra una televisión autonómica mejor, más plural, de mayor calidad, que de verdad vertebre y defienda la lengua propia, que no avergüence ni calle ni oculte, que no provoque las comparaciones siempre odiosas, húndala a multas, estrangúlela, asfíxiela hasta que tenga que cerrar, para que después del apagón analógico en la Comunidad Valenciana llegue el apagón de TV3, la noticia que se cuela en la red vestida de indignación en un fin de semana en el que las calles de muchos países se llenan de gritos de libertad reprimidos y machacados. Aquí lo que muere es una opción de pluralidad, de libertad para elegir, que formaba parte de nuestra vida cotidiana televisiva desde hace muchos años. Ahora nos impiden tenerla ¿Por qué será? ¿Por qué les molestaba tanto que viésemos TV3, si la entendemos a la perfección, mejor que a otras que hablan castellano pero con un lenguaje de mierda, o que otras que hablan un valenciano lleno de mentiras y silencios? No han cejado hasta conseguirlo, imponiendo la razón de la fuerza frente a la fuerza de la razón y la pluralidad. Como si les hiciésemos algún daño. ¿Y tú qué miras? Imagen en negro, rabia, consternación y un Eliseu Climent que en rueda de prensa recuerda que fue precisamente Acció Cultural la entidad que más se movilizó en demanda de una Televisión Valenciana pública y de calidad, no esa bazofia ruinosa que cuesta cada vez más defender y mantener.

Doy un salto en el tiempo hasta una par de semanas antes, hasta el debate emitido en La 2 de TVE, esa cadena que ahora apenas merece un mínimo recuedro en letras minúsculas en la página de programación de El País, bajo el título ¿Tenemos la televisión que nos merecemos? Me da por pensar que estos multadores ya han decidido por nosotros, los que han llevado a la asfixia económica a Acció Cultural para que cesasen los repetidores que ellos gestionaban pero que se montaron con dinero de todos, con bonos de mil pesetas que costaba un montón colocar a los amigos y conocidos. Piensan que los valencianos no nos merecemos ver esa televisión vecina. Si fuese ucraniana, o de la otra Polonia, o una de las de tarot y adivinaciones, o emitiese insultos y bajas pasiones en la franja porno, sería distinto. Prefieren eso a una señal que venía de esa comunidad con la que lingüísticamente nos entendemos a la perfección, por mucho que se empeñen y se rasguen las vestiduras con argumentaciones tan cutres como la de que el hombre del tiempo emplea la expresión “País Valencià”. Frente a la televisión sin fronteras en un mundo global donde poder comunicarse y compartir “on line” con cualquier lugar del planeta, la contumacia por aniquilar, por acallar, por poner puertas al campo televisivo, como si ver TV3 fuese feroz disidencia, quinta columna, enemigo infiltrado y a las puertas, nos parece una total aberración, y más si la comparamos con los contenidos de Canal 9, que ha traicionado todos aquellos objetivos para los que fue creada.

Para acabar, otro aviso a navegantes no menos descorazonador de la revista, esta vez de la sección El huevo de Colón:  

GRANDES enigmas de la humanidad. ¿Existe Alarte? Y en ese caso, ¿para qué?

18/2/11

Sense senyal

16/1/11

Curiosidades

En las palabras clave de las estadísticas del blog compruebo que las búsquedas de tres palabras llevan a algunos incautos a un apunte “inocente”, en principio, que supongo bien poco tiene que ver con lo que buscan.

Las estadísticas dicen que:
  • Un 60% de las entradas al blog entraron buscando “un buen polvo”, no sé por qué un 1% lo escribe en mayúsculas y otro 1% lo minimiza a “un buen polvito”.
  • El 9% no tenía la precisión enfática del indefinido y escribieron “BUEN POLVO”.
  • Otro 2% o confundieron las grafías o eran gallegos buscando un pulpo, pues escribieron “UN BUEN POLBO”.
  • Algunos localizaron el lugar de preferencia en estas palabras: “UN BUEN POLVO EN MADRID”, un 2%.
TOTAL: Nada menos que el 75% de mis entradas van a parar a este buen texto de Vila-Matas.

CONCLUSIÓN: Gracias a poner "eso" entra alguien en este blog. Técnicas de marqueting (involuntarias, lo prometo).

12/12/10

Don Quijote Digital

Un poco más y, antes de que yo haya aparecido por aquí de nuevo, la lechera de abajo acaba su cántaro. Tranquilos, la estaba poniendo a prueba.
Quiero mostraos este buen trabajo llevado a cabo por la Biblioteca Nacional con una de las obras maestras de la literatura: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.
Como me dijo la buena amiga que me envió el enlace: no dejéis de entrar en todos los iconos, no tiene desperdicio.
En mi opinión, es el mejor trabajo de estas características que he visto.

12/7/10

(B)ersos (II)

... de Wislawa Szymborska.

Vermeer

Mientras esa mujer del Rijksmuseum
con esa calma y concentración pintadas
siga vertiendo día tras día
la leche de la jarra al cuenco
no merecerá el Mundo
el fin del mundo.

9/7/10

Memorias

Hace ya tiempo que mis padres se aburren, incluso el uno del otro, incluso de ellos mismos. He intentado medidas para aplacárselo: en el caso de mi madre, más joven y más vital, ha sido fácil el asunto; pero mi padre... No hay manera: ni un curso de informática, ni de fotografía, la propuesta de que fuera todos los días a la biblioteca para leer el periódico y de paso darse un paseíto también fracasó, no sirvieron los puzles, ni… Se me ocurrió que si le tocaba la tecla del recuerdo saltaría alguna chispilla porque en lo que sí que se está convirtiendo es en un rapsoda de viejas historias de su vida, del pueblo, de la faena, de la familia (estas son las más suculentas)... Pero y escribir, ¿querría él escribir? ¿Querrían él y ella escribir?
Un día encontré unas libretas preciosas y las llevé a casa envueltas en papel de regalo para entregárselas a los dos tediosos; al abrirlas, se encontraron con un índice de historias que yo les había confeccionado. Se emocionaron y, junto al café y las pastas, mi ridículo índice aumentó de tamaño y calidad (me estaba dando cuenta de lo poco que sabía de ellos yo, la que pensó que los sabía todos, los mitos y las leyendas, de tanto preguntar por ellos). También aumentó una seria advertencia llena de inocencia: “No has de fijarte en las faltas que nosotros no hemos ido a  escuela”.
Hace unos quince días volví del pueblo con dos sorpresas: que mi madre se había comprado una libreta nueva de una raya porque se aclaraba mejor para escribir y además, con la mía no iba a tener suficiente espacio para poner todo lo que quería, y que mi padre me dio la suya porque ya había acabado. Mi madre lo miró de reojo y le dijo: “¡Sí, mira! ¡Se ha escaldao de tanto escribir!”, y tenía razón, había páginas escritas pero no más de un tercio del cuaderno. Él notó mi mirada triste y al quedarnos a solas me confesó: “Es que me hacía mal escribir, me ponía muy triste con los recuerdos y hasta se me ha caído alguna lagrimica...”. Cogí la libreta y en medio de un abrazo le di las gracias.
Al llegar a casa estaba impaciente, quería saber. Él la había titulado y todo: Memorias y su nombre. Sin ni siquiera sentarme, al hojear sus páginas algo me hizo parar en la última página escrita: había una fecha y estaba firmada; tenía una conclusión e iba dirigida a un vosotros.
La libreta continúa sobre la mesita del sofá, donde colocamos los libros que estamos leyendo. Hace más de dos semanas que volví del pueblo, más de quince días en los que he sido incapaz de leer ni una sola página.

8/7/10

(B)ersos...

…de Jaime Gil de Biedma
Las grandes esperanzas
[…]
Cada mañana me pregunto cuántos somos
nosotros y de quién venimos,
y qué precio pagamos por esa confianza.

O quizá
no venimos tampoco para eso.
La cuestión se reduce en estar vivo un instante,
aunque sea un instante no más,
                                              a estar vivo
justo en ese minuto
cuando nos escapamos
al mejor de los mundos imposibles.
En donde nada importa,
nada absolutamente- ni siquiera
las grandes esperanzas que estan puestas
todas sobre nosotros, todas
                                          y así pesan.

1/7/10

Mi retórica IV: Hipérbole

Una exageración ha sido mi vida desde el último apunte, de magnitud emocional. Un aspecto que en mí significa: vital.
El cuerpo hiperbólico de Lino paró multiorgánicamente delante de nuestras narices; situación exagerada de la vida. A partir de ahí viví la enormidad de su falta en mi día a día. Tan grande fue esta pérdida y tanta la responsabilidad que a partir de ésta cayó sobre mí, que hizo que, paradójicamente, no pudiera ni pensarlo, como aquella letra de canción: y la verdad no sé por qué, se me olvidó que te olvidé, aunque nada se me olvida. Porque ahora, al cerrarse el ciclo, los espacios y la rutina compartida llevan su nombre.

La hipérbole fue como el sarcasmo de su intensa vida: contaron un chiste, rió y murió. Parece un cuento de Cortázar, pero no lo es.