Me gusta tenderte porque es un placer sentirte
tiernamente entre mis manos. Es aquí cuando tengo el poder de hacerte caer en
cualquier momento y recuperarte
si quiero, si me interesa
con una caña de pescar que guardo para estos
casos, cuyo anzuelo punzante te dejará una marca que puede que no la quite
ni una madre.
Sólo hay un pero: tendría que pedir permiso al vecino de abajo
si te quedaras colgado de su hilo. O, cabe la posibilidad en tal caso, que él,
desconocedor absoluto de mis crueles propósitos, llame a la puerta y con una
sonrisa amable
te devuelva a casa.
Entonces, con un poco de suerte, estando yo
más tranquila ya, podrías ir directo a la cesta de la ropa sucia,
pongotodo, se llama?

2 comentarios:
Qué lindo!!!
Vaya!! Tú crees?
Un comentario en Alas!! Qué ilusión!!
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