8/1/08

2007: Cerrado por inventario

Siempre me gustó esta palabra inventario, prima hermana de invención, que vive al lado de la creación que contiene, y volvemos de nuevo, el siguiente inventario.

Estambul regalo hermano de recuerdos próximos, Pepita Jiménez con la clase atenta, Nunca seré tu héroe con adolescentes recién iniciados y caras granuladas, El capitán Alatriste, "habla raro" me decían; Antología de la poesía española del siglo XX y el recital; El joc.com, madre mía Gemma! Te has lucido; Historia de la literatura portátil para huir de los petardos; El diario azul de Carlota, la otra Gemma. Fantástico Un home de paraula; singular y sentido Quina lenta agonia de les ametlers perduts, para acabar en la Feria del Libro o en Ninguna parte.

El calor y la tristeza vienen con Rosas negras al Kosovo y los Ángeles en tiempos de lluvia; luego es necesario leer Limpieza de Sangre para aprobar la asignatura, al que le sigue Un largo silencio y El diario de Anna Frank. Leo Amsterdam tras el viaje a Ámsterdam y me decepciona pensar en La possibilitat d’una illa. Amor, mi señor me sorprende y pienso en El niño del pijama a rayas, aunque pronto me quedo con Soledades de Ana y me pregunto por qué les habrá gustado tanto. Tanto o más que El futbol a sol y a sombra, pero aquí se entiende, es el poder de Galeano.

Me adentro en El carreró dels miracles, para pasar a ser La dona justa y quedarme tumbada en el sillón con un Solo de amor, que me lleva sin remedio a Anatomia de la por. Y es que da miedo el amor y da miedo el miedo.

El calor de Italia me lo da Pavese y sus Poesías completas, pero el otoño llega con Suite francesa; aunque la solución para solucionar el color, el olor, el viento y la magia, sobre todo esta última, es gracias a El cinqué en joc.

He de comenzar de nuevo el estudio y busco algo motivador, que me abra un apetito dormido que consigo despertar con los Retratos Literarios de Laura Freixas. P. me pone delante un libro, "l’has de llegir, t’agradarà" y le hago caso, sé que sus posibilidades de error son pocas en este sentido, así leo Excelsius o el temps escrit... más más quiero más, le pido y le robo L’home manuscrit, pero otras cartas no esperan y esta es la Carta d’una desconeguda que me deja con La pell freda, porque según Magris Vosté ja ho entendrà, y para entenderlo mejor, o al menos eso pensaba, me acerqué a conocer a La buena terrorista.

¿Por qué leer los clásicos? me han preguntado tantas veces, porque lo clásico nos persigue hoy y para muestra un botón, El llibre dels plaers inmensos… Otra vez la obligación, ahora qué, ahora De postguerra, pero después de venir de París no puedo pasar sin pensar que París no se acaba nunca, mas sí mi viaje y hay que trabajar. Proses de Eiximenis me traslada a un tiempo desconocido donde me saluda un caballero que se presenta como Jo sóc aquest que em dic Ausiàs March. Mientras, triste sin los tres tigres se queda temblando Tristram Shandy, desde el nacimiento su destino es el azar y este dicta que mejor para el próximo año, es la cuenta pendiente.

El regalo hermano con que inicié este recordatorio vuelve para hacerme pasar de año con El cuaderno dorado entre las manos, mejor dicho Entre las alas...


NOTA
: Idea atrapada de Cristina, donde deja constancia increíble (101 libros leídos) de sus compañeros de soledad y placer en el 2007.

7/1/08

... Y la cruz

La cruz la tenemos más cerca de lo que creemos y muchos la padecemos directamente. Concretamente en esta Comunitat de vecinos en la que tengo la suerte de morar, una Comunitat Fórmula 1 Americans Cap de estilo ritense que todo lo arrasa (pels valencians lo que fasa falta)… Pero no, todo no, las bibliotecas, como no fasen falta, han salido muy mal paradas. Alguna vez hablé de ello, primero para mostrar mi sorpresa ante la evidencia de que la Biblioteca Municipal de Valencia cerrara los sábados por la mañana y un año más tarde para dejar constancia de cómo acabó todo.

El año pasado se cerró con las siguiente noticias: Cultura pierde dos millones para comprar libros al no poner su parte y La Comunitat Valenciana es la única que incumple el convenio estatal de bibliotecas. El resultado es, que se van a dejar de invertir en cultura la despreciable cantidad, por lo visto para nuestros gobernantes, de cuatro millones de euros de inversión en bibliotecas.

Lo peor es que parece que no es motivo sufieciente para salir a la calle y pedir respuestas, ni la Associació d’Editors del País Valencià, ni los escritores, ni la Associació de Bibliotecaris, ni la ciudadanía...

¿Por qué no se informa a los usuarios de tal despropósito? ¿Por què no se hace algo? Igual es que estoy desinformada, esa es la cruz en la Comunitat.

5/1/08

La cara ...

Estos días recupero una noticia aparecida en la recién nacida revista Eines. Papers per al canvi social. Trata de la desaparición de las 525 bibliotecas que había en Chechenia y del esfuerzo de recuperación que una mujer, Sacita Israilova –hoy directora de la Biblioteca Central de Grozni- y sus colaboradores.

En el XIV Encuentro de Mujeres de Negro, celebrada el agosto pasado en Valencia, se la pudo escuchar contar su experiencia:


Durante las dos guerras fueron quemados o deteriorados 2.600.000 libros y dos bibliotecarias murieron.

Permanecí 56 días en un sótano con mi madre y catorce vecinos para después ir a trabajar a la biblioteca.

Había poca gente en la ciudad y mi trabajo fue el único sentido de mi vida: iba por las casas arrasadas, incendiadas y abandonadas y recogía los libros. Así recogí los primeros 3.000 ejemplares.

Hoy en día tenemos más o menos restauradas las bibliotecas, todo lo hemos hecho con nuestras propias manos y cada día tenemos más de 200 lectores.

La poca gente que quedó en la ciudad al acabar las bombas fue a la biblioteca, ya que para ellos era un símbolo de la paz. De hecho, la única palabra que escribí en la mutilada puerta fue BIBLIOTECA porque unía a la gente y significaba mucho; simbolizó el establecimiento de la paz en la ciudad.

30/12/07

Nuevas Alas

Alas y Balas está cambiando, puede que se haga mayor. Poco a poco se arreglarán las cosas que no están todavía bien, como la vida misma, tiempo al tiempo y... a buenas horas mangas verdes, aunque nunca es tarde si la dicha es buena...

En fin, mimaos mucho este año, que falta hace.

4/12/07

Atrapada en el escaparate

Pasas por al lado del escaparate y piensas, ¡qué original!, cuando te fijas más exclamas: ¡Es una biblioteca!



Imposible no entrar en la Bibliothèque-discothèque municipale Mouffetard-Contrescarpe de París, en la encantadora rue Mouffetard. Puede que sea también añoranza por las bibliotecas municipales. ¡Qué tiempos aquellos!

6/11/07

El Comentario Apropiado

En la última revista L’Illa hay un artículo de Empar Moliner en el que propone prohibir los libros para así fomentar la lectura. Dicho artículo está encabezado por la siguiente historia (traduzco):

    He aquí que unos padres se acercan a la famosa escritora después de una conferencia y le dicen, muy preocupados, que su hijo no lee. Ella les pregunta: “Y vosotros, ¿qué leéis?”, ellos bajan la cabeza y responden que no. Y la mujer concluye: “¿Entonces? Cómo queréis que vuestro hijo lea si vosotros no leéis?” Pero mirad que, a continuación, se le acercan otros padres también muy preocupados porque su hijo no lee. “Y vosotros, ¿qué leéis?”, les pide también ella. “Sí, sí, muchísimo”, responden ellos con el orgullo que supone. Y la escritora les contesta:”¿Entonces? ¿Cómo queréis que vuestro hijo lea si vosotros leéis?”.


Curiosamente durante estos días, leyendo La Buena Terrorista, de Doris Lessing, me encuentro con el siguiente fragmento que bien podría ilustrar esta situación:


    Dejó a Philip y se fue a la sala, donde encontró a Pat […] Estaba leyendo. Una novela. De un ruso. Alice conocía el nombre del autor como conocía todos los nombres de autores, es decir, como objetos dispuestos sobre una estantería, redondos, duros y refulgentes, dotados de vida y luz propias. Como canicas, que por mucho que una las hiciera girar entre los dedos jamás cederían, no revelarían sus secretos, no se doblegarían.
    Alice nunca leía nada, aparte de periódicos. De niña le tomaban el pelo: Alice tiene un bloqueo contra los libros. Aprendió a leer tarde, un hecho que no podía pasar inadvertido en esa casa de devoradores de libros. Sus padres, sobre todo su madre, lo había leído todo. Nunca paraban de leer. Los libros entraban y salían en avalancha de la casa. “Crían en las estanterías”, solían bromear alegremente sus padres y luego también su hermano. Pero Alice cultivaba su bloqueo. Ése era un mundo en el que podía escoger no entrar. Era posible negarse educadamente. Persistió, educada pero firmemente, en su actitud, poniendo secretamente a prueba su capacidad de inquietar a sus padres. “No le veo el sentido a tanta lectura”, decía; y continuó diciéndolo, incluso en la universidad, donde estudió política y economía, sobre todo porque los libros que tendría que leer no poseían la inaccesible cualidad burlona de esos otros. “Sólo me interesan los hechos”, solía decir en esa época en que no tuvo escapatoria: era preciso leer un mínimo de libros.
    Pero más adelante descubrió que no podía decir eso. En las casas ocupadas y comunas había siempre todo tipo de libros. Alice solía preguntarse cómo era posible que un camarada con una visión adecuada, clara y correcta de la vida estuviera dispuesto a ponerla en peligro leyendo todas esas cosas equívocas y peligrosas a las que ella se asomaba breve, presurosamente, a veces, para luego retroceder como si se hubiera escaldado. Incluso había llegado a leer secretamente hasta el final una novela recomendada como un útil instrumento en la lucha, pero había tenido la misma sensación que de niña: si continuaba por ese camino, permitiendo que un libro le llevara a otro podría encontrarse perdida y sin mapas.
    Pero sabía hacer el comentario apropiado. Ahora dijo, a propósito del libro que estaba leyendo Pat:

    -Es un gran autor humanista.


    -¿Nabokov, humanista?- preguntó Pat, y Alice advirtió un grave peligro de lo que más la horrorizaba en el mundo: una conversación sobre literatura.


    - Bueno, yo así lo creo […] Muestra verdadero interés por las personas.
    Alguien, algún camarada, en algún momento, en una de las casas ocupadas, había comentado en broma: “En la duda, clasifícalos como humanistas”

18/10/07

Puede que sea jueves... lluvioso

Puede que alguien algún día os hable de este libro; puede que sea en un bar con buena música; puede que sea yo ahora, en este momento. Quizá ese alguien alguna vez, corra de librería en librería empeñado o empeñada en que conozcáis la estación de fiebre. También puede que quiera enseñárosla fuera del libro, pero en ese caso no hace falta correr, al contrario, una estación dura meses, aunque puede que no sólo tres.
En el poema original se habla de un viernes, pero puede que hoy sea jueves y lluvioso. Por ello...

He Decidido

He decidido inundar las calles
con tu nombre como consigna.
He de aprender de memoria
que hoy es jueves
y siempre será un jueves lluvioso
en el cabello sumiso de las sombrillas.

He decidido ser tu traje
llenando de fosforescencias verdes
todas las esquinas.
He creído en el sabor azul del aire,
que me flota entre los pulmones
como una catástrofe
de moléculas extrañas,
descargándome rasguños
de tu olor
entre la carne.

He dedidido correr
a alas abiertas por la avenida
con tu nombre fuera de los dientes,
con una camisa blanca y larga,
y única
y primera,
hasta dejar el eco de mis pies
rodando por el pavimento,

He decidido ser tu paloma loca
y mojada
incendiando la ciudad esta tarde.

Ana Istarú. La estación de fiebre y otros amaneceres

23/9/07

Más Alas

Encuentro la siguiente noticia en la revista de una compañía de aviones, mientras soy capaz de desafiar al tiempo en pleno vuelo. El artículo se titula The camel library. La propuesta del Servicio Nacional de la Biblioteca de Kenia para hacer llegar libros a los pueblos nómadas, donde hasta ahora habían nacido, crecido y muerto hombres, mujeres y niños sin haber visto en su vida un solo libro. De ahí que se haya ideado el Servicio Móvil de la Biblioteca del Camello. El lema: la lectura es conocimiento.



Desde hace unos años, de lunes a jueves, un bibliotecario (Rashid Farah) y dos colaboradores, junto con tres camellos se acercan a estas tribus cargados de cuatro cajas que pueden llegar a contener 300 libros, lápices, cuadernos, etc.




La historia ya tiene publicada su propia novela The Camel Library Needs More Books (2007) de Masha Hamilton.

5/8/07

En Busca del Dios Virtual

La revista Debats, publicación de la Institució Alfons el Magnànim, dedicó su número de primavera a Lo virtual, así se llama el monográfico, en ella nos encontramos con reflexiones sobre el término virtual, enfrentado a lo más puramente real, desde varias posturas estéticas y artísticas, el cine, la arquitectura, la filosofía y de manos de buenos críticos sobre la materia, sin duda recomendable la para tener una visión global sobre lo que lo virtual ha supuesto para la sociedad. Los autores escogidos para la publicación, han sido propuestos por Andoni Alonso e Iñaki Arzoz, padres a su vez de un ensayo sobre cibercultura llamado La nueva ciudad de dios.

Mediante estos dos autores, en su artículo de la revista titulado El triunfo de lo virtual, del fiasco de la realidad virtual a la filosofía virtualista, conozco de la existencia de según ellos el último y más secreto de los proyectos de lo virtual que tiene como protagonista a la ciencia. Nos hablan de una filosofía, calificada de tecno-hermética, que ha creado una especie de religión cientifista o digitalista, basada en que al final de los tiempos, el progreso tecnológico generará en el punto Omega de Teilhard de Chardin el dios del futuro, punto de partida de un paraíso virtual para todos los seres que han existido. Estas teorías están inspiradas por Frank J. Tipler, basadas en la tesis de que todo el universo es en realidad una inmensa máquina virtual, un sistema operativo que se está desplegando en el tiempo y que cuando culmine mostrará la existencia de Dios.

No sabemos ciertamente, pero cuentan nuestros autores, que hay importantes científicos, sectas como los extropianos, tecnólogos como Ray Kurzweill (teórico de máquinas espirituales), escritores de ciencia ficción como Stephen Baxter o gurús de Internet como Kevin Nelly que ya forman parte de una comunidad diversa de creyentes atrapados por el imaginario utópico de lo virtual y sus virtualidades futuras. El proyecto del dios futuro, es un síntoma de la deriva virtual de las ciencias.

Una de las críticas, numerosas a esta teoría como podréis imaginar, aunque no las suficientes desde el mundo científico como para demostrar la vertiente fantástica de estos proyectos, viene de un tal Martin Gadner, que piensa que lo que le ha pasado a Tipler ha sido un empacho de literatura de ciencia ficción. ¿Será este Tipler nuestro Quijote en Lo Virtual?

8/5/07

Ninguna Parte

Siempre he pensado que en las Ferias del Libro me alimentan la expectativa de encontrar algo distinto, alguna joya escondida que sorprenda al escaparate de éxitos al que nos tienen habituados la mayoría de casetas. Este año en Valencia, ni ha cambiado mi expectativa ni han cambiado los expositores llenos de bestsellers y novedades, pero sí he encontrado una pequeña joyita que únicamente vi en una librería, parece que sin razón local ni social (curioso y no menos filosófico nombre que se le asigna en la terminología empresarial), pero existente sobre ruedas, como se publicitan sus propietarias, y con apartado de correos para cualquier pedido: Sidecar, sobre ruedas.
La joyita en cuestión se titula Ninguna parte, es un texto de una autora conocida por mí de oídas únicamente, Yasmina Reza. Dos aspectos me hicieron acercarme a él: una escueta recomendación en un periódico y el prólogo de Eduardo Mendoza del que puedo rescatar calificaciones sobre literatura que siempre me van a atraer: ternura contenida, imágenes precisas, silencios expresivos, desarraigo sin pérdidas, realidad sin drama.

Sigue Mendoza:

Es el autorretrato de un personaje sin país, sin casa, sin tradición, habitante de barrios de nueva planta y de apartamentos que ni siquiera pretender ser un hogar, sin más tierra que las palabras de una lengua adquirida y unos sentimientos que por definición son hijos del instante, tan profundos como frágiles.


Se muestra en el libro además, en varias ocasiones una, no sé si llamar, preocupación por el deseo de olvido, que ha habitado en nuestra sociedad de manera casi obligatoria. De ahí el término tan visual de pasar página, en un fragmento donde muchos podemos vernos reflejados escribe la autora:
Interrogada por mí sobre su infancia, mi madre dijo al menos diez veces en una conversación que le aburría: hay que pasar página. Pasar página vuelve siempre sin que yo consiga nunca ver de qué página se trata.


Por último, otro bocado más de este libro de apenas 64 páginas:
Los lugares me inspiran cuando los veo, por ejemplo, desde una carretera o desde un tren. Veo un bosque, un camino, un riachuelo a lo largo de una carretera nacional, entre vallas publicitarias y almacenes. Algunos acontecimientos, algunos seres son como los paisajes. No se les puede retener (o recordar) más que de pasada, a hurtadillas. Ejercen sin embargo una influencia radical sobre todo lo que es formulado, son la materia misma de la escritura.

24/2/07

Ciudades y recuerdos

La lectura de Estambul. Ciudad y recuerdos, de Orhan Pamuk, me hace viajar no sólo a esta ciudad, que visité este verano, sino a otras muchas. Me siento encandilada por una narración simple y tremendamente poética, no sólo desde el punto de vista textual sino también por el visual, a la hora de descrivivir una ciudad que tan maltratado tiene al autor.

Para mis cuatro amargos personajes serían puntos de referencia el olor a comida de todos esos establecimientos, las líneas de los periódicos destrozados a fuerza de tanto leerlos en los cafés, los carteles de los muros (que para mí son lo que hace que una ciudad lo sea de verdad), los vendedores ambulantes, los anuncios en los costados de los autobuses y tantas otras cosas [...] Cada vez que pienso en ellos recuerdo que lo que hace especial a una ciudad no son solo su topografía ni las apariencias concretas de edificios y personas, la mayor parte de las veces creadas a partir de casualidades, sino los recuerdos que ha ido reuniendo la gente que, como yo, ha vivido cincuenta años en las mismas calles, las letras, los colores, las imágenes y la consistencia de las casualidades ocultas o expresas, que es lo que lo mantiene todo unido.


Las palabras que he resaltado en negrita me llevaron a recordar de nuevo los textos de Galeano y a Porto, donde tomamos esta imagen que bien puede definir la ciudad.



[En el desespero de las manos llenas no está la tranquilidad de las manos vacías. ¡Bello es el silencio de las ruinas!]

13/1/07

Preciosa Lello & Irmâo

Curioso vagón para transportar libros, en la librería más hermosa que he visto nunca, la Livraria Lello e Irmâo, en Porto.

vagonetalibros.JPG